Cuando nos marchamos al final de curso parece que los dos meses de verano tardarán en llegar, pero no es así. De pronto, y casi sin darnos cuenta, el nuevo curso ya está aquí, pero volvemos distintos, cambiados y sobre todo, descansados para afrontar el nuevo curso con la energía y la ilusión que se merece.

Quiero daros la bienvenida a este curso con una canción que ha sido, en cierta manera, marca de mi verano, que he pasado en gran parte en Colombia, un país efervescente de una riqueza y diversidad cultural y ambiental inigualable, e inmerso en un complejo proceso de paz del que espero y deseo salgan victoriosos. En él que he tenido la enorme suerte de compartir casa, tiempo y experiencias con el grupo “Dejando Huellas”, unos estupendos músicos ganadores del festival Petronio Álvarez de Cali en la categoría de violines caucanos en el 2015, y sobre todo, unas enormes personas, que me abrieron las puertas de su casa, haciéndome sentir como en la mía. Escribo parte de su letra de esta canción “Mi Cauca hermoso”, dedicada a este departamento del sur de Colombia, para que sea también lema de este curso que comenzamos, curso en el que tomaremos la pluralidad, la diversidad y la convivencia como hilo conductor.

En ti hay diversas etnias, diversos climas también, inigualables riquezas, te pareces al Edén.

Tus riquezas culturales no tienen comparación, música, danza y costumbres enriquecen tu folclor.

Bendigo a Dios por tu suelo, también lo hago por tu gente, podamos vivir en paz, aunque seamos diferentes

Afro, blancos y mestizos unamos todos las manos, y levantemos el Cauca tan alto como podamos

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